{"id":87450,"date":"2021-09-07T04:50:56","date_gmt":"2021-09-07T09:50:56","guid":{"rendered":"https:\/\/selasite.azurewebsites.net\/migrantes-entre-fogones\/"},"modified":"2021-09-07T04:50:56","modified_gmt":"2021-09-07T09:50:56","slug":"migrantes-entre-fogones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/rmtsolutions.net\/sela\/migrantes-entre-fogones\/","title":{"rendered":"Migrantes entre fogones a la espera de un visado"},"content":{"rendered":"<p>Un \u00a0grupo de voluntarias, a\u00fan sin la documentaci\u00f3n para poder cruzar a Estados Unidos, se hacen cargo de la \u00fanica cocina del campamento de El Chaparral, Tijuana, que da tres comidas al d\u00eda y alimenta a 300 personas de las 2.000 que habitan all\u00ed.<\/p>\n<p>El campamento de El Chaparral fue levantado de forma improvisada a principios de este a\u00f1o. Se extiende en la garita entre San Isidro y Tijuana, el paso fronterizo terrestre de mayor flujo migratorio clandestino que ha existido desde la d\u00e9cada de los a\u00f1os 70. Las familias que viven aqu\u00ed huyeron de su lugar de origen forzadas por la violencia y la miseria y esperan que el gobierno estadounidense les brinde asilo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Las tiendas de campa\u00f1as se superponen a lo largo de El Chaparral, en Tijuana. En ellas descansan las familias m\u00e1s afortunadas. Muchos migrantes tienen que dormir a la intemperie y se resguardan del fr\u00edo con pl\u00e1sticos y cartones, enfrentando las adversidades del clima.<\/p>\n<p>No existe un censo certero de cu\u00e1ntas personas habitan el asentamiento. Seg\u00fan la Subsecretar\u00eda de Asuntos Migratorios del Gobierno de Baja California, en El Chaparral viven 2.000 migrantes, de los que al menos 800 son menores de edad.<\/p>\n<p>Existe el rumor de que los menores no acompa\u00f1ados tendr\u00e1n m\u00e1s facilidad para ingresar a Estados Unidos. Algunos padres mandan a sus hijos solos en el viaje y pagan a un coyote para que los cruce al otro lado.<\/p>\n<p>En El Chaparral no existe un sistema sanitario ni medidas de higiene. Los migrantes viven hacinados y la mayor\u00eda subsiste gracias a donaciones. Casi todos los migrantes que viven en El Chaparral provienen del Tri\u00e1ngulo Norte Centroamericano (El Salvador, Honduras y Guatemala), pero tambi\u00e9n hay quienes dejaron sus hogares en Hait\u00ed y en las zonas m\u00e1s violentas de M\u00e9xico: Veracruz, Guerrero o Michoac\u00e1n, territorios donde los c\u00e1rteles gobiernan al antojo del terror. Algunos de ellos improvisan cocinas en las tiendas de campa\u00f1a.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Elena P\u00e9rez Nava, mexicana de 30 a\u00f1os, es voluntaria y la m\u00e1xima responsable de la cocina de El Chaparral. Como el resto de migrantes lleg\u00f3 al campamento huyendo de la violencia de su comunidad y ahora espera un permiso para cruzar a Estados Unidos.<\/p>\n<p>Floriberta P\u00e9rez, guatemalteca, y Paula Garc\u00eda G\u00f3mez, mexicana de Chiapas, forman parte del grupo de voluntarias de la cocina de El Chaparral. Ambas mujeres son madres solteras y fueron v\u00edctimas de violencia de g\u00e9nero a manos de los padres de sus hijos. Mientras una fila de personas espera su desayuno, Mar\u00eda Elena anuncia que la avena se acab\u00f3. Muchas familias solo comen lo que reparten en la \u00fanica cocina del campamento. Originaria de Chilpancingo, en Guerrero, una de las zonas bajo el control de c\u00e1rteles, Mar\u00eda Elena se meti\u00f3 en un autob\u00fas una noche rumbo a Tijuana para huir de la delincuencia criminal con sus hijos de nueve y 11 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Paula Garc\u00eda G\u00f3mez, de 45 a\u00f1os, es la mayor del grupo de mujeres voluntarias en la cocina de El Chaparral. Lleg\u00f3 al campamento huyendo de su hogar en Michoac\u00e1n, uno de los territorios bajo el control de los peligrosos c\u00e1rteles en M\u00e9xico. Entre los papeles con los que viaja Paula para cruzar a Estados Unidos guarda el cartel con la foto de su hijo asesinado por la delincuencia criminal y su acta de defunci\u00f3n.<\/p>\n<p>essica Carolina Ponce es hondure\u00f1a y madre soltera. En su pa\u00eds se dedicaba a la venta de comida hasta que la Mara Salvatrucha extorsion\u00f3 a su familia. Entonces decidi\u00f3 cruzar con sus tres hijos la frontera en balsa hasta llegar a Chiapas, M\u00e9xico. Mientras espera un visado humanitario para entrar a Estados Unidos ayuda a organizar la cocina del asentamiento.<\/p>\n<p>Katty, haitiana y madre de tres hijos. El mediano, Gabriel, tiene autismo y necesita su medicaci\u00f3n. \u201cSolo la consigo a veces, pero aun as\u00ed estamos mejor que en Hait\u00ed, donde solo hay miseria\u201d, explica. Cada vez son m\u00e1s los haitianos que llegan a M\u00e9xico en busca de refugio. Solo hasta junio, la Comisi\u00f3n Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) hab\u00eda recibido hasta 51.654 peticiones de asilo.<\/p>\n<p>Una patrulla del ej\u00e9rcito mexicano recorre varias veces al d\u00eda El Chaparral para asegurar el orden en el asentamiento. Mientras, las familias llevan meses esperando asilo pol\u00edtico al otro lado, aumentan los casos de migrantes centroamericanos deportados de Texas a Tijuana.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os de El Chaparral no tienen acceso a la educaci\u00f3n. Pasan sus d\u00edas jugando entre la basura y los charcos de agua que la lluvia deja. De vez en cuando alguna organizaci\u00f3n les trae juguetes, mantas y ropa.<\/p>\n<p>Muchas familias deciden viajar con sus hijos peque\u00f1os a pesar de los peligros de la traves\u00eda. \u201cNo quiero lo mismo que viv\u00ed yo para mi hija. Por eso estoy aqu\u00ed. \u00a1Quiero un futuro mejor para ella!\u201d, confiesa una madre hondure\u00f1a.<\/p>\n<p>Los menores de edad no acompa\u00f1ados son uno de los grupos m\u00e1s vulnerables en el campamento y la presa m\u00e1s f\u00e1cil para los grupos delincuentes. Los ni\u00f1os separados de sus padres son las v\u00edctimas m\u00e1s afectadas por esta crisis migratoria.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Migrantes entre fogones a la espera de un visado<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":87451,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[],"class_list":["post-87450","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-boletines-regionales"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/rmtsolutions.net\/sela\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87450","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/rmtsolutions.net\/sela\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/rmtsolutions.net\/sela\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/rmtsolutions.net\/sela\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/rmtsolutions.net\/sela\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=87450"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/rmtsolutions.net\/sela\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87450\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/rmtsolutions.net\/sela\/wp-json\/wp\/v2\/media\/87451"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/rmtsolutions.net\/sela\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=87450"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/rmtsolutions.net\/sela\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=87450"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/rmtsolutions.net\/sela\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=87450"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}